que mal a gusto andamos, nin respirar podemos. a decir verdad, los maleficios y espíritus que queríamos arrojar a los abismos infernales deben de ser de lo más inobedientes en su género, porque no dan la menor muestra de que vaian a dejarnos libres.
a todas partes imos coa agulla de marear metida no cerebro.
e as nenas preguntan: ¿pero en que forma se presenta su enfermedad? ¿por medio de vahídos de cabeza, ronquidos del bazo, náuseas o divagaciones del sentido?
tratamos de explicar que o embigo das mulleres é un cicatriz socialmente aceptada. de pouco nos sirve.
ás veces as sereas subímonos ás catro paredes do hospital. no fondo sospeitamos que estamos como cabras.
nós queriamos ter, por descontado, alma (para conquistarte) corazón (para quererte) e sobre todo vida (para vivirla, junto a ti). nós, as inadaptadas.